
Reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón. Debate de la totalidad en el Congreso de los Diputados.
Intervención del Presidente Marcelino Iglesias.
*Transcripción no literal de la intervención del Presidente. Se autoriza el uso de este texto exclusivamente para su utilización en medios periodísticos.
Las Cortes Generales inician hoy los debates para la reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón. Somos la quinta Comunidad Autónoma que afronta este trámite y lo hacemos con un aval singular: es el primer Estatuto que llega a esta Cámara sin ningún voto en contra en su Parlamento territorial.
Me atrevería a decir, por tanto, que podemos hablar de un modelo aragonés de reforma. Un modelo que ha permitido que ninguno de los cinco grupos políticos representados en las Cortes de Aragón, y que también cuentan con representación en estas Cortes Generales, se hayan opuesto al texto que hoy debatimos.
Una reforma que tiene sus precedentes en la pasada legislatura autonómica. En marzo de 2003, las Cortes aragonesas aprobaron por unanimidad un dictamen sobre la profundización de nuestro autogobierno. Entre sus conclusiones recogía explícitamente la necesidad de afrontar la reforma estatutaria.
El texto que hoy sometemos a su consideración ha sido elaborado íntegramente por una ponencia con diputados de todos los grupos parlamentarios aragoneses.
El resultado ha sido un texto sin oposición política; sin conflictividad y con el respaldo del pueblo aragonés.
Llegamos a este momento cuando acaban de cumplirse 24 años de la aprobación de nuestro primer Estatuto, que nos permitió recuperar las instituciones de autogobierno.
Podemos entender las circunstancias que España vivía a comienzos de los años 80 y que condicionaron el desarrollo del Estado Autonómico. Pero nuestra sensación, en demasiadas ocasiones, era que no se entendía e incluso se penalizaba nuestra lealtad a España.
Las actitudes centrífugas de algunos de nuestros vecinos han ocupado en exclusiva el debate político territorial durante la etapa democrática.
Aragón, que puede exhibir su incuestionable identidad histórica y su sentimiento colectivo de país, se vio, por el contrario, relegado a un estatus de Comunidad Autónoma con un desarrollo institucional y político lento e insuficiente.
Quiero aprovechar la presencia en esta Cámara para recordar que el desarrollo autonómico en España se ha llevado a cabo a diferentes ritmos. Aragón fue encuadrado en la vía estatutaria lenta, lo que generó frustración.
Esa frustración pretendemos que concluya con el nuevo Estatuto. Para los aragoneses ya no es aceptable una España de dos velocidades.
Aragón se ubica en la zona geográfica que ha soportado mayores tensiones políticas en nuestro país y el conjunto del Estado debe entender que somos una pieza de estabilidad necesaria e imprescindible en este contexto.
Como he dicho, los aragoneses hemos sentido durante años que no se reconocía, e incluso se penalizaba sistemáticamente nuestra lealtad al proyecto común.
Cuando hablamos de autonomía, hablamos de bienestar de los ciudadanos. En Aragón hemos tardado casi 20 años en asumir las principales competencias y eso se ha traducido en un menor desarrollo económico y social. Los ciudadanos han percibido que cuando nos hemos equiparado al resto de Comunidades, hemos dado un salto cualitativo en nuestras posibilidades y expectativas.
El texto estatutario que hoy debatimos tiene el ánimo de situarnos en pie de igualdad con otras Comunidades y contempla las peculiaridades propias de un territorio singular como el aragonés.
En primer lugar, reconoce la diversidad lingüística de Aragón, y los derechos de utilización de los hablantes, de las lenguas y modalidades lingüísticas propias en los correspondientes territorios.
Recoge un catálogo de derechos y deberes de los aragoneses, ampliado en relación a los contenidos de
Otro de nuestros hechos diferenciales es que somos un territorio fronterizo con Francia. El Pirineo central es la última frontera física real en el interior de
El nuevo Estatuto, en materia de financiación autonómica, tiene en cuenta la estructura territorial y poblacional, y muy especialmente el envejecimiento, la dispersión y la baja densidad de población, así como los desequilibrios territoriales.
El texto mantiene la referencia a la formalización de un convenio económico financiero con el Estado, en el marco del artículo 157.3 de
La reforma recoge asimismo la nueva organización territorial que hemos construido en los últimos años en Aragón. Las comarcas se han consolidado como entes supramunicipales para la prestación de servicios, habiendo asumido competencias autonómicas en servicios sociales, cultura, deporte o medio ambiente, entre otras.
La reforma del Estatuto de Aragón da un tratamiento especial a la política hidráulica, uno de los elementos fundamentales de nuestro desarrollo socioeconómico.
Lo hacemos apelando al principio de unidad de cuenca, de acuerdo con lo dispuesto en
Ante los análisis sesgados que pretenden distorsionar la realidad de nuestro texto, quiero hacer referencia a dos aspectos que me parecen fundamentales para que entiendan nuestra posición en materia hidráulica. El artículo 72.3 del nuevo texto reformado dice textualmente: “
Y el siguiente apartado del mismo artículo señala que “
Como comprobarán, el texto mantiene el máximo respeto hacia las competencias que corresponden al Gobierno de España en la planificación hidráulica y reclama, porque las Comunidades Autónomas también somos Estado, nuestra participación en la toma de decisiones.
He iniciado mi intervención refiriéndome al sentimiento de frustración que el Estatuto de 1982 generó en la sociedad aragonesa. No querría concluir sin mostrar mi confianza en que las Cortes Generales, sin merma de sus competencias constitucionales, serán sensibles y respetuosas con el texto elaborado por los representantes políticos de los aragoneses.
No entenderíamos modificaciones de esta propuesta que no sirvieran para reforzar el consenso político alcanzado en Aragón.
Hemos presentado una reforma con la que pretendemos que el Estatuto no sea nunca más un freno para nuestras aspiraciones y para nuestra ambición como pueblo. Los aragoneses hemos demostrado nuestra capacidad de autogobierno y queremos ejercerla al máximo nivel que permite nuestra Constitución.
Este texto es ambicioso y a la vez respetuoso con el conjunto. Refleja la expresión de nuestra manera de ser aragoneses y españoles, sin ningún complejo.
No necesitamos de debates estériles acerca de nuestra identidad. Nos sentimos cómodos en España y en Europa. Y al mismo tiempo, los aragoneses tenemos un fuerte sentimiento autonomista.
Conjugamos perfectamente nuestra doble pertenencia a Aragón y a España. Somos españoles porque somos aragoneses y eso es lo que dice la reforma de este Estatuto.
Como dice
“El autogobierno de Aragón –prosigue la exposición de motivos- se fundamenta en
Con la prudencia que nos caracteriza a los aragoneses, con un alto grado de consenso, las Cortes de Aragón han remitido un texto que pretende ser referente para las nuevas generaciones de aragoneses. Un Estatuto que evitará que nunca más, los aragoneses nos sintamos españoles de segunda.
Muchas gracias